Es increíble ver cómo las cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
Muchas veces no somos conscientes de la extraña percepción que
tenemos del tiempo y de cuán variable nos puede resultar la misma
situación en función de nuestra forma de pensar, sentir o reaccionar en
un determinado momento.
No dejo de pensar en lo mucho que ha
cambiado mi vida en los últimos cinco años... parece que fue ayer cuando
cursaba la ESO y era una persona que se alejaba del contacto humano lo
máximo posible, resguardándose entre libros y bolígrafos, pensando que
así podría librarse del sufrimiento que veía a diario allá donde se
posara mi mirada y parece que ha sido esta misma noche cuando me dí
cuenta de que era inevitable vivir en sociedad y sufrir por la gente,
quererla, preocuparte, estar ahí y querer sacrificarte por esas otras
personas... enamorarte, cantar de alegría por la felicidad propia y de
los tuyos, llorar impotentemente al recibir una noticia inebitable,
gritar por la rabia que producía no poder hacer nada en unas ocasiones,
bailar ilusionada al saber que todo estaba arreglándose...
Sin embargo, hoy paro a pensar y me doy cuenta de que han pasado varios años desde que empezó todo esto...
Desde aquella vez que fotografié un atardecer en Londres dejando al Sol
entre las Casas del Parlamento y el Big Ben, desde aquel día que
conseguí mi títulación de estudios de la ESO, desde aquella mañana que
ingresaron en el hospital para operarme, desde aquel día que una llamada
de teléfono me rompió un sueño que creía real, desde aquella tarde que
me enfrenté contra unos desconocidos sólo por defender a las personas
que me importaban, desde aquella madrugada que me juré no recaer en las
garras de la confianza...
Me vienen a la mente muchas lecciones que he ido aprendiendo desde que empezó todo esto... y sólo tienen una cosa en común:
Yo sola tuve que aprender la lección.
La vida te pone a prueba a diario y no siempre eres capaz de aprobar sus exámenes; por mucho que lo intentes, es imposible. Sin embargo, te da oportunidades de repetir las pruebas; no es el mismo
examen, pero comparte un modelo básico del que, sólo si eres consciente,
puedes aprender a superarte a ti mismo y seguir adelante.
Si hoy
escribo esto no es meramente para que se pueda leer o para que os paréis
a conocerme un poco mejor; sino por recordármelo una vez más, pues
muchas veces me olvido de todo lo que he pasado y sólo me concentro en
todo lo que me queda por superar sin darme cuenta de que, hasta ahora,
he aprobado con buena nota.
Lady Yцϰєα
Durante un mes, he estado pensando en por qué sentía que estaba perdiendo a la persona que me pareció más importante para mí en mi vida. Me preguntaba por qué era tan complicado seguir manteniéndome a su lado, por qué no podía evitar querer huir o por qué sentía que esa persona también deseaba alejarse de mí... hasta el punto de que me culpé de cosas que no eran meramente cosa mía.
Mucha gente ha notado que mis ganas de luchar menguaron mucho durante este mes, que estaba harta de estar en medio de una guerra en la que no encajaba y que no tenía intención de seguir siendo un muñeco de prácticas al que golpear porque no se es capaz de darle a un blanco más complicado.
Aún así se sorprendieron.
Se sorprendieron de que decidiese no seguir ahí plantada, en espera de más golpes; se extrañaron de que fuese capaz de sacrificar lo más importante para conseguir esta libertad que ahora tengo; se asombraron de que levantase la voz tan alto como las estrellas y volase después de tal empujón al vacío.
Pero, sobre todo, les impactó el hecho de que, al despegar mis alas y titubear al principio; llegase al punto en el que me encuentro ahora mismo. Un punto en el que nada me importa salvo yo misma, un punto egoísta; pero necesario, para la felicidad que ahora poseo; un punto en el que siento que yo y sólo yo tengo el control de mi vida; un punto en el que tanto el lugar,el nombre y el deseo... parecen coincidir por fin.
Gracias a romper mis esquemas memorizados he aprendido a disfrutar lo que estoy viviendo y a coger aquello que quiero sin sentirme culpable... y nunca pensé que esta sensación podía invadirme de un modo tan relajado y armonioso; por lo que aún me gusta más, si cabe.
Sé que me ha costado mucho llegar a este punto, que los golpes han sido increíblemente dolorosos y que aún me quedan muchos esperando; pero estoy dispuesta a seguir aguantando con una sonrisa en mi rostro, una melodía en mi corazón y el apoyo de mi gente; a fin de cuentas, alguien me dijo no hace mucho "Yunea, yo no te conozco de cobarde..." y, la verdad, es que tiene toda la razón del mundo, ni me conoce de cobarde ni lo hará.
Tal como dije:
Me sobra valor, me faltan ganas.
Lady Yцϰєα
Muchas veces me planteo el por qué de mis actos.
Pocas encuentro motivos que realmente sean por mi propio beneficio, la verdad.
No me considero un ángel, una santa o una buena chica; tal como mucha gente se encarga de intentar hacerme creer a diario sino que más bien me considero una persona que procura hacer siempre lo que le dicta su corazón en función de la energía, cansancio, alegría, tristeza, rabia o apatía que tenga.
Últimamente no sé definir las emociones que me invaden. Hay demasiadas situaciones a mi alrededor que me afectan de u modo u otro y, dentro de ellas, más de una en la que estoy implicada o de la que debo hacerme cargo yo personalmente... y no me resulta fácil.
¿Que por qué no me resulta fácil?
Buena pregunta.
LLega un punto en el que todo se hace cuesta arriba y no te ves con fuerzas de seguir adelante; pero aún así no paras, sólo quieres continuar, seguir al precio que sea sin importar qué debas pagar a cambio; mantenerte con una sonrisa, firme, aparentando una fortaleza que no tienes, mostrándole al mundo que, pase lo que pase, no vas a rendirte... y, cuando crees que por fin puedes mantener el ritmo, algo aparece en tu camino que te hace tropezar, te caes, lloras, explotas y no eres capaz de continuar hasta que vacías esas emociones negativas que te invaden y te provocan tan malestar.
Por eso no me resulta fácil. Yo ya me he caído, muchas veces además; pero la diferencia está en que, aunque debiere haber parado, llorado, desahogado mi pena y después ya haber continuado... no me permitieron tal lujo.
La vida no espera a nadie, el tiempo no para, esto no es un videojuego que pausar para consultar un manual y luego seguirlo al pie de la letra... esto es una carrera a contrarreloj en el que cada acierto y cada error cuentan, en mayor o menor medida; pero cuentan y dejan constancia de ello.
Sé que he tenido apoyo y ayuda, no siempre; pero sí lo justo como para aprender a estar sola y centrarme en mí, así como para aprender a querer estar ahí para ciertas personas y poder centrarme en protegerlas, quererlas y hacerlas felices en la medida de lo posible...
Es por ello que no me paro. Es por esas personas que no soy capaz de dejarme vencer por todo cuanto pueda estar pasando... así que, a esas personas que lean esto y a las que deba decírselo, por pocas que sean... GRACIAS.
Lady Yцϰєα
Hoy me ha pasado algo bastante curioso.
Estaba traquilamente a mis cosas, como siempre, cuando de pura casualidad he tenido noticia de la existencia de un blog de una persona de cuyo nombre no quiero acordarme...
Por mera cusioridad y a petición popular, decidí investigar dicho blog; con la esperanza de ver algún tipo de mejora por parte del autor, una persona de la que podría contar muchas cosas... pero que, mucho me temo, ahora mismo, no podría dar una sola buena, por lo que os ahorraré tal trágica y dolorosa lectura.
El caso es que el personaje en cuestión, narraba un capítulo de su vida del cual yo formé parte en un blog en el que, según él, iba a ser la medida tomada como una vía de escape que yo misma le propuse hace varios meses, cuando aún tenía cosas buenas que decir de dicha persona.
Dicho capítulo contaba cómo se sentía después de haberse cegado y negado la amistad que le brindamos varias personas, yo entre ellas, y sin siquiera reconocer que la mitad de las palabras de dicha entrada y mérito del blog entero pertenecían a mi pequeña y humilde aportación.
Hoy, desde aquí, quiero mandarle un "si crees que por empezar AHORA a seguir mis consejos vas a solucionar algo, la llevas clara: necesitas CAMBIAR, no empezar a decir para volver a estar en las mismas..."
Séase, un típico: cuéntale tus cuentos a quien le interese, que yo ya estoy cansada de promesas rotas.
Amigos, muchos me habéis conocido en la peor época de mi vida y, por tanto, sabéis que estoy cansada de ver cómo hay imbéciles que tratan de torearme y joderme... y que no estoy dispuesta a permitir que nadie más vuelva a repetir semejantes escenas. Por tanto, desde aquí, a todos los que siguen intentando tocarme los ovarios, que sé que algunos leerán este blog, sólo quiero decíos:
OS JODÉIS.
Conmigo eso ya no funciona.
Lady Yцϰєα
Abrió los ojos y examinó la habitación.
"Vaya, no ha sido una pesadilla... realmente estoy en el hospital y no puedo salir de aquí."
Examinó la habitación de nuevo, estaba casi vacía: una silla, una televisión que no funcionaba, la cama, las luces y una enorme ventana... que no se podía abrir.
Detuvo allí su mirada, las persianas seguían pareciéndole pequeños barrotes horizontales que no se podían mover ni retirar; recordándole a una jaula de la cual no podía salir.
"Si al menos pudiese levantarme de aquí..."
Pero no podía.
Los médicos habían sido claros con ella, había tenido mucha suerte en haber pasado por algo tan grave de una manera tan rápida e "inofensiva".
No podía evitar reírse al recordar ese calificativo.
"¿Inofensiva?... Por culpa de esto no puedo moverme. Por culpa de esto la gente está sufriendo. Por culpa de esto él..."
Sus pensamientos se colapsaron y cayó presa del llanto. Un llanto tan desconsolado como silencioso...
"Él ni siquiera lo sabe... pero debo decírselo, se preocupa mucho por mí, siempre ha estado ahí y se lo debo... Nunca me ha dejado sola, ni aún habiéndoselo pedido..."
Sonó el móvil, acababa de recibir un sms. Lo abríó, para su sorpresa, era él.
"LLevas varíos días sin dar señales, sé que algo ha pasado; ¿puedo llamarte?"
"Si él siempre ha tenido una habilidad, ha sido la de saber cuándo le necesitaba... Creo que debería contestarle: LLama, ahora te lo cuento todo..."
Lady Yцϰєα
A veces... oigo su voz.
Me dice que le espere, que me está buscando y que no tema, que tardará lo menos posible en venir.
Dice que tiene reservado su mejor abrazo para mí y está deseando verme sonreír.
Piensa que sólo hay una cosa que supera el brillo de mis ojos: el latir de mi corazón.
Siente que cada vez está más cerca de mí y que, cuando me vea, quiere hacerme sonreír y reír junto a mí.
A veces... sueño con él.
Me busca en un bar y no me encuentra.
Entonces sus amigos lo empujan y, sin querer, tropieza conmigo y antes de caer, me sujeta.
Mira atentamente mis ojos y se sonroja por la culpa ajena.
Yo no entiendo nada, me pierdo en su mirada y olvido cuanto me rodea.
A veces... le siento junto a mí.
Me abriga cuando el frío se apodera de mi corazón, dándole todo el calor que una vez se me negó.
Cierro mis ojos en busca de su presencia, pensando que quizá así pueda tenerle más cerca.
Recorro en silencio las calles, pensando en que él también me busca y aún no me encuentra.
Le veo en un bosque, recorriendo su senda, buscando una luna que le dé su recompensa...
Lady Yцϰєα
Hace mucho tiempo que no tengo las riendas de mi vida. No creo que esto sea algo que le asombre a nadie; pero si es algo que no estoy dispuesta a mantener como situación actual de mi vida.
Es cierto que ahora me encuentro en un punto complicado, que no tengo mucha voz ni voto para tomar ciertas decisiones y que, me guste o no, la gente no va a permitirme hacer lo que yo crea más correcto y apropiado para mí.
¿Su razón? Todo se ve mejor desde fuera de la pereza. Bien, personas del mundo que os creéis con derecho a decirme lo que tengo o no que hacer y a tomar mis decisiones... NO SOY UN PEZ, NO VIVO EN UNA PECERA NI TAMPOCO EN UN ACUARIO.
Y si aún tenéis dudas de cuanto digo, revisad esos cristalitos que hay a vuestros pies, así quizá os déis cuenta de que la "pecera" se ha roto y yo no estoy ahí, ni el agua; pero sí hallaréis esa "deliciosa comida" que vertíais y que nunca quise degustar.
Me he cansado de estar siempre a las espectativas ajenas, de tener que hacer mis motivientos en relación a lo que hagan los demás. Sí, me he cansado de todo lo que vosotros consideráis "bueno" para mí.
Si aún tenéis intención de seguir controlándome, la lleváis clara. Hoy he decidido que se acabó el haceos caso. No me quiero ir porque alguien me acose, no quiero temer la muerte porque a vosotros os parezca un mal irremediable, no quiero ser una muequita linda que repita todo lo que digáis... y, como no quiero, NO LO HARÉ.
Lady Yцϰєα
Se despertó de un salto de la cama. A cada paso que daba, se repetía a sí mismo:
"Lo siento."
Todos los días se asomaba por el balcón, encendía su cigarro y contemplaba el amanecer, totalmente impasible, en espera de que el Sol le diese el calor que los humanos le habían arrebatado.
Un calor que ni el más ardiente de los fuegos pudo igualar, más cálido que la propia ternura, más vivo que cualquiera de las pasiones jamás vivida... tan así era que aún perduraba en él tras varios años desde su extinción.
"Al menos sé que, poco a poco, estoy más cerca de tu sonrisa, tu mirar, tu inocencia y ternura..."
Pensando en ella, en todo eso que tanto extrañaba, sacó otro cigarro, lo encendió y siguió en espera de acabar el día.
Y, con un poco de suerte... también con su vida.
Lady Yцϰєα