lunes, 13 de agosto de 2012

13 - 08 - 2012

Durante un mes, he estado pensando en por qué sentía que estaba perdiendo a la persona que me pareció más importante para mí en mi vida. Me preguntaba por qué era tan complicado seguir manteniéndome a su lado, por qué no podía evitar querer huir o por qué sentía que esa persona también deseaba alejarse de mí... hasta el punto de que me culpé de cosas que no eran meramente cosa mía.

Mucha gente ha notado que mis ganas de luchar menguaron mucho durante este mes, que estaba harta de estar en medio de una guerra en la que no encajaba y que no tenía intención de seguir siendo un muñeco de prácticas al que golpear porque no se es capaz de darle a un blanco más complicado.

Aún así se sorprendieron.
Se sorprendieron de que decidiese no seguir ahí plantada, en espera de más golpes; se extrañaron de que fuese capaz de sacrificar lo más importante para conseguir esta libertad que ahora tengo; se asombraron de que levantase la voz tan alto como las estrellas y volase después de tal empujón al vacío.

Pero, sobre todo, les impactó el hecho de que, al despegar mis alas y titubear al principio; llegase al punto en el que me encuentro ahora mismo. Un punto en el que nada me importa salvo yo misma, un punto egoísta; pero necesario, para la felicidad que ahora poseo; un punto en el que siento que yo y sólo yo tengo el control de mi vida; un punto en el que tanto el lugar,el nombre y el deseo... parecen coincidir por fin.

Gracias a romper mis esquemas memorizados he aprendido a disfrutar lo que estoy viviendo y a coger aquello que quiero sin sentirme culpable... y nunca pensé que esta sensación podía invadirme de un modo tan relajado y armonioso; por lo que aún me gusta más, si cabe.

Sé que me ha costado mucho llegar a este punto, que los golpes han sido increíblemente dolorosos y que aún me quedan muchos esperando; pero estoy dispuesta a seguir aguantando con una sonrisa en mi rostro, una melodía en mi corazón y el apoyo de mi gente; a fin de cuentas, alguien me dijo no hace mucho "Yunea, yo no te conozco de cobarde..." y, la verdad, es que tiene toda la razón del mundo, ni me conoce de cobarde ni lo hará.
Tal como dije:
Me sobra valor, me faltan ganas.



Lady Yцϰєα