Me dice que le espere, que me está buscando y que no tema, que tardará lo menos posible en venir.
Dice que tiene reservado su mejor abrazo para mí y está deseando verme sonreír.
Piensa que sólo hay una cosa que supera el brillo de mis ojos: el latir de mi corazón.
Siente que cada vez está más cerca de mí y que, cuando me vea, quiere hacerme sonreír y reír junto a mí.
A veces... sueño con él.
Me busca en un bar y no me encuentra.
Entonces sus amigos lo empujan y, sin querer, tropieza conmigo y antes de caer, me sujeta.
Mira atentamente mis ojos y se sonroja por la culpa ajena.
Yo no entiendo nada, me pierdo en su mirada y olvido cuanto me rodea.
A veces... le siento junto a mí.
Me abriga cuando el frío se apodera de mi corazón, dándole todo el calor que una vez se me negó.
Cierro mis ojos en busca de su presencia, pensando que quizá así pueda tenerle más cerca.
Recorro en silencio las calles, pensando en que él también me busca y aún no me encuentra.
Le veo en un bosque, recorriendo su senda, buscando una luna que le dé su recompensa...
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