"Vaya, no ha sido una pesadilla... realmente estoy en el hospital y no puedo salir de aquí."
Examinó la habitación de nuevo, estaba casi vacía: una silla, una televisión que no funcionaba, la cama, las luces y una enorme ventana... que no se podía abrir.
Detuvo allí su mirada, las persianas seguían pareciéndole pequeños barrotes horizontales que no se podían mover ni retirar; recordándole a una jaula de la cual no podía salir.
"Si al menos pudiese levantarme de aquí..."
Pero no podía.
Los médicos habían sido claros con ella, había tenido mucha suerte en haber pasado por algo tan grave de una manera tan rápida e "inofensiva".
No podía evitar reírse al recordar ese calificativo.
"¿Inofensiva?... Por culpa de esto no puedo moverme. Por culpa de esto la gente está sufriendo. Por culpa de esto él..."
Sus pensamientos se colapsaron y cayó presa del llanto. Un llanto tan desconsolado como silencioso...
"Él ni siquiera lo sabe... pero debo decírselo, se preocupa mucho por mí, siempre ha estado ahí y se lo debo... Nunca me ha dejado sola, ni aún habiéndoselo pedido..."
Sonó el móvil, acababa de recibir un sms. Lo abríó, para su sorpresa, era él.
"LLevas varíos días sin dar señales, sé que algo ha pasado; ¿puedo llamarte?"
"Si él siempre ha tenido una habilidad, ha sido la de saber cuándo le necesitaba... Creo que debería contestarle: LLama, ahora te lo cuento todo..."
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